PRM mira hacia 2028: Abinader asume el reto de ordenar la casa y preservar la unidad

 


Presidente Abinader: el 2028 se gana primero dentro de la casa.

Por La Voz Digital de Barahona (EMMANUEL ESCALANTE). 

Hay momentos en la política en los que un partido necesita algo más que dirigentes: necesita conducción. Y el PRM acaba de entrar precisamente en uno de esos momentos.

La ratificación de Luis Abinader al frente del Partido Revolucionario Moderno no debe interpretarse como un simple cambio de estructura. Es, sobre todo, una señal de que comienza una etapa en la que habrá que poner orden, establecer reglas y preparar al partido para el verdadero desafío: el 2028.

Y aquí está nuestra primera advertencia: el PRM no puede darse el lujo de perder el futuro por las mismas diferencias que ayer le permitieron conquistar el poder.

El presidente Abinader tiene una ventaja que ningún otro dirigente del partido posee en este momento: autoridad política, experiencia de Estado y capacidad para escuchar a los distintos sectores del PRM. Precisamente por eso, ahora le corresponde asumir el papel de árbitro y garantizar que las futuras convenciones y procesos internos sean transparentes, equilibrados y respetados por todos.

Porque el 2028 traerá aspiraciones para todos los niveles: Presidencia de la República, Senado, Cámara de Diputados, alcaldías y regidurías. Y si esas aspiraciones no son administradas con inteligencia, lo que hoy parece una competencia interna puede terminar convirtiéndose mañana en una fractura.

El adversario del PRM en 2028 no necesariamente estará fuera del partido. El verdadero peligro sería que aparezca dentro de la casa.

Por eso, Presidente, este es el momento de mirar hacia la base.

Hay dirigentes y militantes que trabajaron cuando el PRM no tenía Gobierno, que caminaron barrios, tocaron puertas y defendieron el proyecto cuando parecía difícil llegar al Palacio Nacional. Muchos de ellos hoy esperan una oportunidad, una respuesta y, sobre todo, sentir que el partido que ayudaron a construir también cuenta con ellos.

No se trata de repartir posiciones.

Se trata de justicia política, reconocimiento y renovación.

Un partido que quiere permanecer en el poder debe cuidar a quienes lo sostienen. Y un Gobierno que quiere dejar una obra política trascendente debe entender que la estabilidad de su organización será tan importante como sus resultados administrativos.

Presidente Abinader, usted tiene ahora una responsabilidad histórica: entregar un PRM más fuerte del que recibió, no más dividido.

Ordenar la casa no significa silenciar las diferencias. Significa establecer reglas para que las diferencias puedan convivir sin destruir la organización.

El liderazgo se demuestra precisamente cuando llega el momento de arbitrar entre amigos, compañeros, grupos y aspiraciones.

El 2028 todavía no ha llegado, pero la batalla política ya comenzó.

Y nuestra posición editorial es clara:

Si Luis Abinader logra mantener unido al PRM, garantizar reglas justas y abrir oportunidades reales para su militancia, habrá dado un paso decisivo para preservar el legado político de su Gobierno.

Porque después de Abinader vendrá otra generación.

Y la pregunta que quedará para la historia no será solamente qué Gobierno entregó.

Será qué partido entregó.

Un PRM dividido puede tener muchas figuras.

Un PRM unido puede tener futuro.

El momento de construirlo es ahora.

LA VOZ DIGITAL DE BARAHONA
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