La fortaleza del PRM depende de escuchar a su propia base




En política, la permanencia en el poder nunca está garantizada. La historia democrática de la República Dominicana demuestra que ningún partido es invencible y que el respaldo popular debe cultivarse todos los días con hechos,

cercanía y compromiso.


Hoy, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) atraviesa una etapa decisiva. Más allá de defender los logros alcanzados por el gobierno del presidente Luis Abinader, resulta imprescindible fortalecer la relación entre la dirigencia, los funcionarios y la militancia que hizo posible la victoria electoral.


Es innegable que miles de dirigentes y simpatizantes del PRM entregaron su tiempo, recursos y esfuerzo para conquistar el poder. Sin embargo, en distintos puntos del país crece la percepción de que algunos funcionarios han perdido el contacto con esa base política y han concentrado las oportunidades de empleo y desarrollo en reducidos círculos de confianza.


Las críticas recaen sobre diversas instituciones públicas, entre ellas dependencias del sector educativo, Salud Pública, EDESUR, PROMIPYME, Turismo y otras entidades donde numerosos dirigentes denuncian dificultades para acceder a sus autoridades, presentar propuestas o recibir la atención que esperan de un gobierno que ayudaron a construir. Más allá de que estas percepciones puedan variar según cada institución, representan un sentimiento que no debe ser ignorado.


Todo servidor público debe recordar que el poder es transitorio. La experiencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que gobernó durante varios períodos consecutivos, demuestra que ninguna estructura política es permanente. El desgaste comienza cuando la dirigencia se distancia de la ciudadanía y de su propia organización.


Uno de los aspectos que ha distinguido la administración del presidente Luis Abinader ha sido su compromiso con el fortalecimiento institucional y el respeto a la independencia del Ministerio Público, rompiendo con prácticas que durante décadas fueron objeto de cuestionamientos. Ese compromiso constituye uno de los principales activos del gobierno y debe ir acompañado de una gestión cercana, transparente y abierta a la participación de quienes respaldan el proyecto político.


Los funcionarios públicos no deben interpretar sus cargos como espacios de privilegio personal ni como patrimonio de pequeños grupos. La administración pública existe para servir al interés colectivo y responder a las necesidades de todos los dominicanos, sin excluir a quienes, desde la militancia partidaria, contribuyeron al triunfo electoral dentro del marco de la ley y del mérito.


Aún hay tiempo para corregir el rumbo donde sea necesario. Escuchar a la base, fortalecer la comunicación con la dirigencia provincial y municipal, garantizar procesos transparentes y actuar con humildad fortalecerá no solo al PRM, sino también la confianza ciudadana en el gobierno.


Porque, al final, los gobiernos no solo son evaluados por las obras que construyen, sino también por la forma en que tratan a las personas que confiaron en ellos. Y en política, pocas cosas resultan más costosas que perder el respaldo de quienes hicieron posible la victoria. @destacar

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